Alcoholismo en las tesis de la facultad de ciencias médicas de córdoba a fines del siglo xix

por Julieta Lucero

Introducción

En el actual trabajo abordamos un conjunto de trabajos nales de medicina para ensayar algunas preguntas acerca de la articulación de saberes y discursos sobre el alcoholismo durante los momentos iníciales en la estructuración del campo de la psiquiatría en la Fac- ultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba. Como ya es usual en la práctica historiográ ca local que viene estudiando este tipo de entramados locales, también nosotros nos preguntamos si las ideas que circulaban localmente constituían sólo una especie de continuidad de las nociones porteñas e internacionales, o si, es posible dar cuenta de cierta especificidad “cordobesa”.

Consideramos que las lecturas predominantes han mantenido cierta simpli cación en sus interpretaciones sobre los discurso y los saberes de la medicina y, en este caso especí co re riéndonos a la psiquiatría y la criminología y sus conceptualizaciones de las desviacio- nes de los comportamientos individuales y sociales entre nales del siglo XIX y primeros años del XX (1). Procuramos plantear que no es viable seguir validando las argumentacio- nes que hasta el momento han intentado mostrar que en la academia de Córdoba se articu- laron discursos y saberes alrededor del alcoholismo y de “mala vida” caracterizados por un predominio de categorías morales ligadas a lo católico-conservador (2). No tratamos de negar que la modernización de la Argentina tuvo itinerarios heterogéneos y, entre ellos, los del interior nacional se identi caron en gran medida por el peso superlativo del compo- nente tradicional, ampliamente reconocido como conservador y católico en Córdoba. Una aproximación inicial a nuestras fuentes de época, da cuenta de un proceso de con gura- ción de los discursos-saberes de la medicina mental y legal proclive -ya desde los primeros trabajos universitarios locales- a entramar nociones e interpretaciones cientí cas en boga por aquellos años. Nos introducirnos en esta complejidad recorriendo suscintamente los discursos locales analizando cómo los tesistas médicos conceptualizaron la problemática del alcoholismo enfatizando en argumentos ligados a la herencia y a determinismos socia- les y biológicos propios de una lógica fatalista positivista que orientó la perspectiva moral según un evidente sesgo de clase.

El alcoholismo, entre la enfermedad y la moral (¿católica?)

Qué signi ca sostener, como ha señalado el análisis de Ana Clarisa Agüero, que en los discursos de la medicina de Córdoba las nociones sobre el alcoholismo y los sujetos alco-hólicos estaban constreñidos por el campo clerical, “(…) antimaterialista…que invocaba en menor grado que rechazaba la instalación de la ciencia como paradigma” (3). Detengá- monos en una de las mayores confusiones presentes en este tipo de lecturas que asocian la moralidad de las categorías médicas al in ujo del catolicismo: para Agüero “(…) si algo caracteriza al discurso médico local es el lento ritmo de su despojamiento de categorías morales en favor de un lenguaje de lo físico” (4). Debemos tener presente que, si bien es incuestionable la presencia de los actores católicos en la asistencia sanitaria y con ella también la dedicada a lo mental en Córdoba, ello no habilita a plantear que una elite médica que buscaba por estos años consolidarse construyendo su monopolio cognitivo y de la práctica especializada abrazara nociones religiosas.

Constituye un punto clave la lectura de Campos y Huertas sobre el discurso médico en Es- paña a partir del último cuarto del siglo XIX. Según ellos, la peculiar forma de “enfermar” del alcoholismo, a través de la ingestión voluntaria, ayudó a con gurar un discurso en el que primó lo moral, la idea de vicio y voluntariedad (5). Siguiendo esa impronta, explican los autores, se moralizaron las nociones de época y, aún luego de haberse de nido en 1852 al alcoholismo como una entidad nosológica diferenciada (según los aportes de Magnus Huss), médicos y psiquiatras europeos y españoles continuaron utilizando de manera alea- toria los conceptos de “vicio” y de “enfermedad”. Entonces, desde esa mirada es posible interpretar que las tesis de medicina presentadas entre nes del siglo XIX y principios en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC proponen lecturas “morales” de los comporta- mientos. Urtubey (1884) re rió a la acción del alcohol sobre el organismo explicando que,

Una vez que el individuo ha llegado a ese estado, el individuo que era la- borioso, activo…. Dominado por su pasión, se hace indolente para consigo mismo y para con su familia, pierde su dignidad, su inteligencia, su memo- ria, y se convierte en un degradado, miserable, y crápula, por este vicio de- gradante (6).

Verifcamos la vigencia de estas interpretaciones atravesando los límites del siglo XIX. Del Carril también habló del alcoholismo como un vicio que ataca por su base al orgaismo social …” (7) Galíndez, ya para 1905, insistió en que el alcoholismo constituye “la más común de las enfermedades y el más pernicioso de los vicios” (8). Esta misma lógica que subyace a la idea del alcoholismo como vicio puso sobre el tapete la idea moral de hábito pernicioso, donde entraba en juego la voluntad del individuo. Tal como los psiquiatras franceses del siglo XIX, en el caso local, la voluntad tuvo un lugar clave en todo el asunto. La in uencia francesa se hizo evidente en el mapa cordobés. Tal como re rió Esquirol en 1838, asociando la necesidad de ingerir alcohol a la generación de una “lesión de la volonté”, el tesista cordobés Del Carril señaló que (…) “la voluntad se pervierte y la falta de ella es una de los rasgos más característicos del alcoholizado (…) él que como la in- teligencia aún conserva su integridad (…) comprende sus derechos y obligaciones, pero le falta la fuerza de voluntad necesaria para efectuarlos” (9).

Debemos ser muy cautos en cómo interpretar estas nociones, sin perder de vista que las mismas constituyen una especie de punta de iceberg de asuntos más complejos a determi- nar, cómo los que concernían a la responsabilidad del alcohólico por sus actos fuera de la norma social bajo los efectos de la bebida. En las tesis de la Facultad de Ciencias Médicas de Córdoba -como era usual en los trabajos médicos elaborados en Europa o en Buenos Aires (10)- fue una práctica dominante asociar al alcoholismo a la vagancia, los disturbios del orden público y, en particular a los comportamientos asociados a la denominada “mala vida”, es decir, las conductas ubicadas en una zona intermedia entre locura y delito (11). Para nes del siglo XIX los trabajos locales dirán que “la embriaguez gura como una de las causas que con más frecuencia interviene en la producción de la locura. Entre nosotros más el 30 por ciento de los alienados reconocen por causa el alcoholismo” (12), mientras “las 2/3s partes de los asesinatos de los atentados a las costumbres, rebeliones, violencias, suicidios ….son producidos por el alcoholismo” (13). Como se puede apreciar, los médi- cos hacían constantes referencias a las estadísticas como fuente de datos e instrumentos de fundamentación cientí ca. Luego, a medida que avancemos en el siglo XX, tales herra- mientas serán una constante central en los trabajos académicos. Lo sugerente a considerar es que las preocupaciones académicas de estos tesistas, pueden de nirse alrededor del interés por analizar y catalogar la marginalidad urbana que se consideraba consecuencia de la modernidad de época (14). Para esa época se estaba frente a una Córdoba altamente favorecida por la llegada del ferrocarril, que, como nudo troncal del sistema ferroviario devino prontamente en especio de instalación de empresas vinculadas a ésta actividad como talleres, fábricas y o cinas (15).

Ante este escenario de cambios y preocupaciones por la modernidad, una vez más debe- mos ser cautos en nuestros análisis. Aunque nuestros médicos puedan de nirse como ac- tores de saber/poder, integrantes de una elite que comenzaba a formar parte del aparato estatal y del proyecto de control social de la época, ciertos renglones de su agenda nos llevan a matizar las lecturas. Desde el siglo XIX, los tesistas locales que estudiaban los diversos periodos de alcoholismo, sostuvieron que un alcohólico, aunque haya roto las pautas sociales -de evidente raigambre burguesa- podía ser eximido de su responsabilidad ante esa misma sociedad damni cada. Es que, según se desprende de los trabajos anali- zados, aquella mixtura de nociones en torno al alcoholismo como enfermedad y a la vez como conducta moral, favoreció explicaciones como las de Urtubey que sostenían que “un enfermo en este estado puede cometer crímenes, sin tener conciencia de los que ha hecho por tanto es necesario que el médico legista lo exonere de los cargos” (16).

También Del Carril dejó en evidencia que, mientras se daba un proceso de consolidación de la especialidad, aún incipiente en estos años, ello no iba en sentido contrario a sostener que casi cualquiera que haya cometido un delito luego de haber ingerido alcohol podía ser no responsable de su conducta:

(…) gran número de actos criminales producidos por individuos en estado de ebriedad, son debidos indudablemente verdaderos actos de locura transitoria y el medico es llamado con frecuencia a deslindar la parte de responsabilidad que corresponde al actor (17).

No pretendemos dar cuenta de posibles rupturas o debates entre las ideas del derecho y la medicina, pero no podemos soslayar que en la naciente criminología moderna de Cór- doba, uno de sus más conspicuos representantes, Cornelio Moyano Gacitúa insistió para nes del siglo XIX y primeros años del XX en la idea de libre albedrío, “según la cual los individuos se caracterizan, ante todo, por su capacidad de decisión y creatividad que es imposible de explorar” (18). Es relevante desterrar la idea que sostiene Ferrari al hablar del discurso de la criminología local postulando que “(…) el positivismo encontró sus adversarios en la ciudad mediterránea al introducirse en el espacio de la moral” [porque el planteo era] “(…) sin libre albedrío el pecado no era pecado y la virtud no era virtud” (19). En realidad, Gacitúa se destacó por su actitud científica (20) que amalgama nociones de diversa índole y, en ese marco, la disputa entre determinismo y libre albedrío se enmarcó en la supervivencia de teorías y postulados del Derecho Penal Clásico, en tiempos de ci-mentación de la Escuela Penal Positiva, (el Derecho Penal Clásico exigía apartar elemen- tos extrajurídicos, es decir morales y religiosos) (21). Según esta matriz, es comprensible que Moyano en su curso de ciencia criminal sentenciara que raramente el alcoholismo era un atenuante de la responsabilidad, ya que,

(…) como ese estado puede ser producido voluntariamente, y como en él es posible y según los caracteres del sujeto que bebe es inminente la comisión de delitos, la ley no puede menos que tener en cuenta la imprudencia que comete en el que se pone en ese estado, para atribuirle las responsabilidades consiguientes en caso de delito (22).

En este punto lo más notable de su “heterodoxa liación positivista”, fue su rechazo al determinismo biológico, por lo que el factor de la herencia de Lombroso es vista como una exageración (23). Este será su contrapunto más signi cativo con las lecturas de los tesistas cordobeses que, desde nes del siglo XIX, enfatizaron en entramados vinculados a la herencia y a determinismos sociales y biológicos propios de la lógica fatalista de las explicaciones positivistas. El alcoholismo es “una enfermedad de la familia” ya que esta “probado que los hábitos alcohólicos de los padres dan a la generación cierto tipo espe- cial constituido por degeneración física o psíquica…” (24). Desde esta impronta, el alco- holismo va conformándose en enfermedad social, jalonada en su conceptualización por factores que vincularon la “degeneración reproductiva” a un sesgo de clase social. A esta altura, aunque supera los límites de este breve estudio, vale destacar quepara nuestra elite médica los (…) hijos de los bebedores” eran… física y moralmente degenerados” (25) y esta tendencia no era igual en cualquier sector social, ya quese defendía que “el pobre se embriaga más o menos periódicamente y da escándalo público y privado…[en]… la clase obrera …el mal ha echado profundas raíces; no menos de un 70% de entre ellos, se entrega de lleno al dios del Baco” (26).

Conclusiones:

A pesar de haber articulado un primer análisis, las problemáticas consideradas abren todo un panorama a indagar. Nuestros próximos estudios deben profundizar en un escenario complejo, donde la medicina ejerció un papel clave en el empeño para usar racionalmente a los trabajadores en el marco de un sistema capitalista dependiente y, esos impulsos tuvie- ron un sesgo eminentemente moral, no identi cado necesariamente con el ideario católico. Pero hay que ser prudentes, ya que la psiquiatría y sus especialistas fueron mucho más que eso. La construcción de la agenda de saberes y los procesos de consolidación profesional no constituyen fenómenos marginales de esta historia. En próximos análisis pondremos en perspectiva cómo los trabajos médicos fueron de niendo las causas sociales del alcohol- ismo, ellas, aparecieron junto a otras de diversa naturaleza, como las relacionadas con la in uencia del clima o incluso la falta de moral cristiana. Mostraremos que, a pesar de que el alcoholismo era construido como una enfermedad social, de causas también sociales ancladas en la desigualdad, la gran mayoría de las propuestas médicas para dar respuesta al agelo, se de nieron centradas en el individuo como tal, los problemas sociales eran vistos más bien como síntomas que recibían atención concreta preferentemente cuando la “cuestión social” devenía en un problema de y para el orden y el progreso nacional, de gobernabilidad para las elites.

* Publicado en Revista de Salud Pública (XXI) Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba, Argentina.

Bibliografía:

1)  Dovio M. El caso de la “mala vida”, peligrosidad y prevención de conductas mar- ginales. Revista de Criminología, Psiquiatría, Medicina Legal y Ciencias A nes, en Buenos Aires, 1914-1923. História, Ciências, Saúde – Manguinhos. 2013; 20:13: 1225. Disponible en: http://www.scielo.br/pdf/hcsm/v20s1/0104-5970-hcsm- 20-s-1224.pdf ; [consultado el 10/04/2016]

2)  Agüero A C. Alcoholismo y “cuestión social”. Sobre hegemonía discursiva en el cambio de siglo. (Córdoba 1880-1914). [Tesis para obtener la Lic. En Historia]. Facultad de Filosofía y Humanidades Universidad Nacional de Córdoba: 2001. 19.

3)  Agüero A C. Alcoholismo y “cuestión social”. Sobre hegemonía discursiva en el cambio de siglo. Op cit. 17.

4)  Agüero A C. Alcoholismo y “cuestión social”. Sobre hegemonía discursiva en el cambio de siglo. Op cit. 18.

5)  Campos R , Huertas R. El alcoholismo como enfermedad social en la España de la Restauración: probelmas de de nción. Dymanis. 1991; (11): 263.

6)  Urtubey B. Del Alcohol. [Tesis para obtener el gardo de doctor en Medicina y Cirugía] Facultad de Ciencias Médicas Universidad Nacional de Córdoba; 1884. 53.

7)  Del Carril F. Alcoholismo y Locuras Alcóholicas. [Tesis para obtener el grado de doctor en Medicina y Cirugía] Facultad de Ciencias Médicas Universidad Nacional de Córdoba; 1896. 6.

8)  Galíndez B. El Alcoholismo. [Tesis para obtener el grado de doctor en Medicina y Cirugía] Facultad de Ciencias Médicas Universidad Nacional de Córdoba; 1905. 15.

9)  Del Carril F. Alcoholismo y Locuras Alcóholicas. Op cit. 29.

10)  Armus D. La ciudad Impura. Salud, tuberculosis y cultura en Buenos Aires, 1870- 1950. Buenos Aires Argentina: Edhasa; 2007. p. 181-182.

11)  Dovio M. História, Ciências, Saúde – Manguinhos. Op cit.

12)  Del Carril F. Alcoholismo y Locuras Alcóholicas. Op cit. 11.

13)  Urtubey B. Del Alcohol. Op cit. 53.

14)  Agüero A C. Alcoholismo y “cuestión social”. Op cit.

15)  Boixadós M C, Gabetta E. Crecimiento urbano y transacciones inmobiliarias. El caso de la ciudad de Córdoba entre 1880/90. Revista de Economía y Estadística. 1985; 26:77. Disponible en: http://revistas.unc.edu.ar/index.php/REyE/article/ view/3753[consultado el 21/05/2017]

16)  Urtubey B. Del Alcohol. Op cit. 53.

17)  Del Carril F. Alcoholismo y Locuras Alcóholicas. Op cit. 45.

18)  Núñez J A, Cesano J D. La delincuencia argentina ante algunas cifras y teorías. Córdoba Argentina: Buena Vista; 2012. 17.

19)  Ferrari J F. Entre el dispositivo psiquiátrico y la monacal: una historiografía genealógica de las primeras lecturas de la psicopatología freudiana en Córdoba (1758-1930). [Tesis para obtener el gardo de doctor Psicología] Facultad de Psicología Universidad Nacional de Córdoba; 2012. 224.

20)  Núñez J A, Cesano J D. La delincuencia argentina ante algunas cifras y teorías. Op cit. 44.

21)  Milena L. Las ideas penitenciaras en el campo jurídico cordobés. 1885-1911. Anu- ario de la escuela de Historia Virtual. 2013; 26: 77. Disponible en: http://publica- ciones.ffyh.unc.edu.ar/index.php/anuariohistoria [consultado el 12/06/2017]

22)  Moyano Gacitúa C. Curso de Ciencia Criminal y Derecho Penal argentino. Buenos Aires: Félix Lajouane: 1899. 44.

23)  Moyano Gacitúa C. Curso de Ciencia Criminal y Derecho Penal argentino. Op cit. 91.

24)  Del Carril F. Alcoholismo y Locuras Alcóholicas. Op cit. 6.

25)  Trucchi E. El Alcohol como alimento, como medicamneto y como veneno. [Tesis para obtener el gardo de doctor en Medicina y Cirugía] Facultad de Ciencias Médi- cas Universidad Nacional de Córdoba; 1906. 49.

26)  Galíndez B. El Alcoholismo. Op cit. 24.

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